(Dirigido al cuestionamiento: ¿Cuál es, según tu opinión, la forma más justa de evaluar el desempeño de un estudiante?)
Desconexión, a veces, absoluta surge en el trascendental tema de las evaluaciones, aquella instancia en que los contenidos expuestos de diversas maneras por el profesor han de ser medidos respecto a lo que el estudiante logró digerir o captar de ello. Cuantitativo es el modelo imperante, pues los números son los que relatan, de manera vertical, el éxito alcanzado. Y la ausencia de templanza arranca justo en el momento en que el pupilo siente que no ha sido identificado en la crucial evaluación, es decir, una especie de zanja que divide el diálogo o empatía entre los dos personajes del aula de clases.
Es que a la hora de abordar este viaje hemos de ser concientes que dos serán las rutas que nos llevarán a destino. La primera nos hablará de los instrumentos o procedimientos para obtener la calificación. Hablamos de pruebas escritas u orales, disertaciones, ensayos, en fin. Y, por otra parte, un elemento implícito ha de acompañar la obra gruesa, directamente basado en el desempeño propio de los jóvenes en forma previa a tal hecho, relacionado con su compromiso, asistencia, interés, respeto, superación. En pocas palabras, la famosa meritocracia a la que este mundo nos tiene tan habituados.
Poseyendo ya la estructura misma, se ha de escoger la tonalidad más preferida entre las opciones que el Marco nos facilita. En ese sentido, Historia y Geografía tendrá mayor vínculo (según una perspectiva propia) con la oralidad. Claro, pues la expresión personal y una interesante dosis de ratificación de lo aprehendido (más que de lo aprendido) deberá proyectarse en, quizás, interrogaciones personales o realizadas con todo un curso, lo que implica que los muchachos deban responder frente a todos sus compañeros. Ello se apoya en el uso de mapas o fotografías acordes con la materia. Entramos con esto en una primera problemática. Mal que mal todos los ocupantes de los pupitres son distintos, en enfoque y sentimiento. Por ello, el docente ha de tener en cuenta el peso de aquello, ejecutando pruebas escritas o la gestación de ensayos, por ejemplo, que apunten al desarrollo de una correcta redacción, además, por sobre todo, a satisfacer a la otra parte que se siente más cercana con este ámbito de la educación. Entonces, y ya dando respuesta a lo hoy planteado, una primera forma justa de evaluar el buen desempeño de los estudiantes dirá relación con la aplicación de distintos métodos y mecanismos, sustentados en el entendimiento de la diversidad de la masa presente. Y el hecho de ejecutar uno sólo nos llevaría al gran pecado que quien sea fuerte, por ejemplo, en la parte escrita no logre sacar a flote el potencial oratorio que oculta, debiendo ser él mismo y su pedagogo quienes luchen por hallarlo.
Aunque lo realmente recordado por los adolescentes se situará más bien en sentirse valorados y reconocidos en su desempeño. El instructor ha de tener en cuenta la entrega de su dirigido, demostrándolo en ascensos de las notas en cuanto a esfuerzo o superación. Aparte de medirlo académicamente, deberá hacerlo también en su forma meritocrática. Esa es la segunda forma justa. ¿O no dirán ustedes que el alumnado no sentirá mayor vínculo con su labor cuando le es reconocida su correcta gestión? “Profe” y pingüino” se moldean mutuamente, tal cual una suegra con su nuera.
1 comentario:
Estimado alumno tú calificación es la siguiente:
Expresas muy bien tus ideas y empleas ejemplos que son tanto explicativos como atractivos.
La cuantificación de las evaluaciones es algo a lo que se tiene acostumbrado al alumnado, sin embargo, aprender solo por el gusto al conocimiento es un objetivo que, si se quisiera, se podría lograr, lo importante es lo que, como docente, deseas conseguir, lo que su vez esconde también un paradigma.
Te sugiero que busques nuevas formas de evaluar que estén mas allá de lo ya repetido y desgastado, es decir, innova dentro de lo que se te exige.
Te felicito por motivar al diálogo.
Tu nota es un 85
Atte.
La Profesora
Publicar un comentario