sábado, 5 de abril de 2008

DISCIPLINA = MORALIDAD ≠ CASTIGO Y TERROR

(en torno al cuestionamiento: ¿Qué significa la disciplina dentro del aula?)


Resabios aún conservan nuestros mayores respecto a la dura aplicación pedagógica por parte de los otrora Normalistas. Recuerdos que salen a flote en la más increíble de las conversaciones, más allá del contexto en el que se entablen. Con una extraña fusión de morriña y enfado relatan los estrictos castigos que debían correr si su conducta no decía relación con la imponente orden del sabio que frente a ellos se hallaba. Es que el profesor de antaño, además de instruir académicamente en forma “depositaria”, en palabras de Paulo Freire; debía legar una conducta moral y social intachable. Cualquier movimiento fuera de normas, susurros inesperados, excesos de protagonismo de los adolescentes… debía ser fuertemente sancionado. Parado en la esquina de la sala de espaldas hacia sus compañeros, otros soportando un ladrillo en las manos, etc; eran tan sólo un par de “medicinas”.

Despóticas medidas y proceder a nuestro parecer. Y, claro, imposible entenderlo de otra manera dado el espacio temporal pedagógico y social que habitamos, muy distante de aquel positivista y militar de las Escuelas Normales. Una fuerte apelación a los Derechos Humanos y el desarrollo íntegro del alumnado son conceptos clave en el Marco Curricular chileno desde iniciado el retorno a la “democracia”. Ya no concebimos un estudiante quieto y mero receptor de contenidos, sino un participante activo y co-productor de la clase. Es el gran desafío que el docente debe asumir. El escollo está en cómo lograr que aquella masa de imberbes (en la mayoría de los casos, superior a cuarenta) sea parte íntegra del espectáculo sin que caigan en el aprovechamiento de sus garantías. Si bien las normativas dictan un respeto hacia éstos, jamás han hablado de una ausencia de orden por parte del “guía”. La línea de conducta del educador ha de ser paralela a la del comportamiento de sus aprendiendo, pues al llamarlos “adolescentes” hacemos referencia a su adolecer moral, el que, querámoslo o no, será considerablemente suplido por el reflejo de su mayor. Si la puntualidad es característica de su preceptor, le resultará menos complicado el también efectuarla.

Entonces, hablado ya el primer punto (conducta juvenil es un importante reflejo de la su profesor) debemos ahondar en el concepto mismo que mueve la interrogante que nos trae hasta acá: DISCIPLINA. A primera vista, la mayoría de las opiniones la vincularía con rasgos militares y el seguimiento de rígidas normas. Pero la concepción de la RAE es un tanto divergente: “Doctrina, instrucción de una persona, especialmente en lo moral”. Por ello, el hecho que un pedagogo administre disciplina, no ha de significar que ejerza una dictatorial “justicia por sus manos”, como se tendería a pensar. Es más bien el traspasar valores y conductas necesarias a los púberes para su desenvolvimiento social. Hablamos de respeto en la atención del otro, solidaridad entre los pares, responsabilidad con lo acordado. En fin, la labor del “profe” pasará por crear, en su función de conductor, un ambiente necesario para revisar los contenidos. Ello no sobre la base de condicionamiento clásico acérrimo, sino de consenso grupal, logrando captar la realidad de sus aprendiendo para luego estipular la mejor manera de proceder con ellos (códigos, actividades…) y así establecer un aula nutrida de agrado y valoración del uno por el otro.

Disciplinar, nebuloso término que a más de un colega ha de confundir, trasladándolo a un planeta de refuerzo y castigo, lejano al ideal de comunidad. Porque lograr disciplina no es generar pánico ni temor, es entregar a las futuras generaciones aquel abono que los hará más fértiles como seres y personas; transformar la realidad de pupitres y pizarrón en una cámara de lo venidero en sociedad, dejando de verlos como futuros hombres-máquina, porque aquel futuro ciudadano no vivirá de aceite ni carbón, pero sí de entendimiento y razón.

1 comentario:

Profesora dijo...

Estimado alumno tú calificación es la siguiente:

Calidad de la expresión: la redacción y ortografía son óptimas, se entienden tus concepciones hacia el tema. Desarrollas el tema de manera coherente.
Argumentación: las argumentaciones son buenas, pero debes tratar de incorporar otras visiones en tu trabajo, que complementen o contradigan lo que tú están planteando, para así generar una discusión teórica y presentar ambas posiciones al lector. Con respecto al tema de que la buena disciplina es solo responsabilidad del profesor, difiero de ti, la disciplina es un trabajo entre el colegio, pero no debes olvidar que la familia cumple un rol fundamental dentro del proceso educativo y formación de los niños para su desenvolvimiento en sociedad.
Logra persuadir al lector: logras llegar al lector, presentas una buena fluidez en el discurso, lo que hace que llegue de manera más fácil al público.
Calidad de la reflexión: debes presentar soluciones más concretas cuando trabajes los temas, trata de interiorizarte con el rol que vas a cumplir dentro de poco, ¿Cómo enfrentarás a 200 alumnos? ¿Cómo los conocerás y harás tuyos sus problemas? ¿Cuál es la mejor forma de mantener la disciplina? ¿Cómo lo harás tú? Todas esas cosas son las que vas a tener que tener presente en el momento que hagas clases, todos los contextos educativos y alumnos son distintos y existe una forma distinta de trabajar diversas realidades.
Compromiso con la audiencia: debes presentar enunciados o preguntas abiertas que hagan participar a los lectores.
Tu nota es un 70